

En la actualidad, hemos oído decir que los niños de hoy nacen con un chip tecnológico. No es literal, sino en sentido figurado. El contacto temprano les permite desarrollar habilidades como deslizar, buscar, escribir, grabar videos, tomar fotografías, instalar aplicaciones, etc. Esto es fácil para ellos, ya que el cerebro del niño tiene la capacidad de adaptarse rápidamente a su entorno y esto facilita a integrarse a convivir en la sociedad digital.
¿Cómo influye la tecnología en el entorno del aprendizaje?
Por estar acostumbrados a usar la tecnología desde muy temprana edad, aumentan su velocidad de reacción, tienen más opciones de recursos para encontrar lo que buscan y les facilita la resolución de problemas en línea. Pueden hacer varias tareas a la vez, por la facilidad de alternar entre ellas. Desarrollan la autonomía, creatividad práctica y la tolerancia al error. Comprenden mejor la interacción con las aplicaciones, sistemas, patrones y lógica moderna, aprenden temas con solo buscar, aprenden idiomas, uso de herramientas digitales, aprenden a programar. En pocas palabras, se preparan para el día de mañana, cuando sean profesionistas, porque todo será 90% digital, según los expertos.
Pero, aún con estas ventajas, podemos encontrar que tienen poca concentración y poca tolerancia al aburrimiento, lo que crea otros problemas a medida que crecen. Se sobreestimulan y eso acarrea falta de atención, sueño, regulación emocional, buscan que todo se les resuelva inmediatamente y se batalla para que ellos logren procesos que llevan tiempo, se convive menos con sus pares, se arriesgan a contenido inadecuado, contactos con desconocidos, ciberacoso o dependencia tecnológica, etc.
¿Y cómo fue que aprendimos el uso de la tecnología nosotros como adultos y cómo aprenden nuestros hijos?
En los 70s, el acceso a una computadora o equipo electrónico interactivo, era casi nulo. La generación que vivió en los 80s y 90s, aprendieron de la tecnología de adultos jóvenes (fue cuando las universidades incluyeron en su currícula, opciones informáticas). Del 2000 al 2010, encuentras a personas que crecieron en su adolescencia con tecnología, es decir, tenían más acceso a los dispositivos como juegos electrónicos, computadoras personales, etc. Después del 2010, las personas aprenden desde bebé, ya que se les presenta desde casa con los dispositivos como las televisiones, internet, celulares, tablets, etc, es decir, en muchos casos, como una niñera que los entretiene. Y los niños de hoy, es parte de su vida natural convivir con la tecnología.

Entonces, ¿cuántas horas se recomiendan por edad?
Basado en los lineamientos de organizaciones pediátricas internacionales (OMS, AAP)
- Menores de 2 años: Cero pantallas. Se les puede permitir interactuar en videollamadas con la familia.
- De 2 a 5 años: 1 hora máximo al día, buscando contenido educativo, en compañía de un adulto (no presentarles tik tok, reels, shorts, etc.)
- De 6 a 12 años: 1 a 2 horas al día, con supervisión suave. Hay que evitar jugar videojuegos antes de dormir y evitar juegos violentos o sobre estimulantes.
- De 13 a 17 años: 1 a 2 horas para el ocio, sin tomar en cuenta el tiempo de tareas escolares. Pero es muy importante vigilar las redes sociales, que no comience a aislarse del resto de la familia y de los amigos y que sepa lo que es la privacidad y la seguridad personal en el ciberespacio.
¿Cómo equilibrar el uso de la tecnología?
Todos podemos entender que la tecnología llegó para quedarse. Todo nuestro entorno gira hacia ello. Entonces, se sugiere:
- Ayudar a cuidar la fatiga visual;
- Cuidar la fatiga auditiva por el uso excesivo de los audífonos;
- Evitar que duerman con el celular para evitar insomnio, ansiedad o uso nocturno;
- Tener y mantener zonas libre de tecnología, como la cocina o el comedor, los baños, las horas de tarea y antes de dormir;
- Dar ejemplo como padres del uso de las pantallas; ● Fomentar contenido de calidad.

¿Cómo saber si mi hijo tiene problemas con la tecnología?
Si tu hijo se enoja cuando le quitas el dispositivo, tiene bajo rendimiento escolar, cambia horarios de sueño, deja de salir o convivir con amigos y familia, come solo y cuando tiene una pantalla enfrente, o se obsesiona con un juego, entonces, necesitas ajustar horarios que deberán respetar y una mejor supervisión.
¿Puedo usar reglas simples en casa?
Claro que sí. Te pongo unos ejemplos:
- Primero tareas, luego el dispositivo.
- El tiempo con el uso del dispositivo como privilegio. No es un derecho. Si lo vemos de esa forma, fomentamos hábitos positivos.
- Fomentar la creación de contenido familiar o educativo (videos, escritos, resúmenes, collages, etc.)
- Alternar tecnología con actividades físicas y de apoyo en casa.
- Y lo más importante, hablar siempre abiertamente sobre los riesgos del uso constante de la tecnología. Sobre todo, cuando nos sentimos seguros en algo, bajamos la guardia porque pensamos que interactuamos con alguien que no sabemos si es realmente lo que dice ser.
- Navega siempre con un propósito, no para perder el tiempo.
- Prefiere la convivencia en familia e interactúa con tus amigos, en lugar de preferir la tecnología.
Un saludo a todos y que Dios los guíe y proteja siempre.
Fuentes bibliográficas y digitales:
- Prensky, Marc (2001) – Digital Natives, Digital Immigrants (MCB University Press, Vol. 9 No. 5, October 2001.) Online PDF: https://www.marcprensky.com/writing/Prensky%20-%20Digital%20Natives,%20Digital%20Immigrants%20-%20Part1.pdf ● Livingstone, Sonia (2010) – Children and the Internet: Great Expectations, Challenging Realities. Cambridge: Polity Press, 2009. (ISBN 978-0-7456-3194-3). ChatGPT summary.
- OECD (2015) – Students, Computers and Learning.
Online: https://www.oecd.org/en/publications/students-computers-and-learning_9789264239555-en.html ● UNISEF (2017) – The state of World´s Children: Children in a Digital World.
Online: https://www.unicef.org/reports/state-worlds-children-2017
- Pew Research Center (2019) – Estudio sobre generaciones y tecnología.
Online: https://www.pewresearch.org/sho

